Cuando una mujer inicia una ovodonación, tratamiento de reproducción asistida con óvulos donados, una de las preguntas más profundas —y muchas veces silenciosas— es: ¿qué parte de mí tendrá mi hijo?
La epigenética viene a responder esa inquietud desde la ciencia, pero también desde un lugar profundamente humano : aunque la carga genética en una ovodonación provenga de una donante, el rol de quien gesta es decisivo en cómo esos genes se expresan. Y eso cambia la forma de entender la maternidad en este tipo de tratamientos.
¿Qué es la epigenética y cómo influye en la ovodonación?
La epigenética estudia cómo factores como la alimentación, el estrés o el entorno influyen en la activación o silenciamiento de los genes, sin modificar su estructura.
La doctora Catherine Díaz lo explica con una metáfora simple: los genes son como un piano. Pero la melodía que suena depende de cómo se toque. En el caso de la ovodonación, ese “cómo se toca” está profundamente influenciado por la mujer que lleva el embarazo.
Es decir, tú no aportas el “instrumento”, pero sí eres quien crea la música.
El rol del útero en el desarrollo del bebé
El útero es mucho más que un espacio, en tratamientos de fertilidad con óvulos donados, el foco suele estar en la calidad del embrión. Sin embargo, el ambiente uterino es igual de relevante.
Durante la implantación y el desarrollo embrionario, el cuerpo de la madre gestante envía señales bioquímicas constantes que influyen en cómo se activan ciertos genes del embrión. Este diálogo es clave para el desarrollo saludable del bebé.
Factores que impiden influir en la expresión genética
· El estado nutricional
· Los niveles de estrés
· La calidad del descanso
· El equilibrio hormonal
No solo afectan el éxito del tratamiento, sino también la forma en que ese bebé se desarrollará en el corto y largo plazo.
Epigenética y salud futura del bebé
La evidencia ha demostrado que el entorno en el que se desarrolla un embarazo puede influir incluso en la salud futura del hijo.
Ambientes con alto estrés o condiciones adversas pueden asociarse a mayor riesgo de enfermedades metabólicas como hipertensión o diabetes tipo 2, así como a trastornos emocionales en etapas posteriores de la vida.
Por el contrario, un entorno cuidado, contenido y saludable puede favorecer una mejor programación biológica desde el inicio.
Esto es especialmente significativo en ovodonación, porque refuerza una idea poderosa: la madre gestante no es una espectadora del proceso, es una protagonista activa en la construcción de la salud de su hijo.
El vínculo también se construye desde la biología
Uno de los grandes mitos en torno a la ovodonación es pensar que el vínculo con el bebé podría ser distinto por no compartir carga genética.
La epigenética demuestra lo contrario.
Desde el primer momento, existe una interacción constante entre el cuerpo de la madre y el embrión. Esa conexión biológica, sumada a la experiencia emocional del embarazo, construye un vínculo profundo que va mucho más allá de los genes.
No se trata solo de gestar, sino de influir activamente en cómo esa vida comienza.
¿Cómo tener un rol activo durante un tratamiento de ovodonación?
Entender la epigenética en el contexto de la ovodonación abre una oportunidad: tomar un rol activo en el proceso.
Pequeñas acciones pueden tener un impacto significativo:
· Dormir adecuadamente
· Mantener una alimentación equilibrada
· Priorizar el bienestar emocional
· Reducir niveles de estrés
· Mantener controles y acompañamiento médicos especializados
· Seguir las indicaciones del equipo de fertilidad
No se trata de buscar la perfección, sino de comprender que cada decisión suma.
Un nuevo enfoque sobre la maternidad y la reproducción asistida
Por Dra Catherine Diaz, Genetista